miércoles, 22 de julio de 2015

Caníbales, necrófagos y otros peligros

¡A las buenas!

'Como decíamos ayer...' continuamos con el proyecto de cartas para el sistema TYD-6, que como sabéis es obra de Dani Menéndez del juego de rol Tierras Yegimales.

Cartas para encuentros aleatorios y que muy lentamente va tomando forma. 

Estas cartas están pensadas para la ambientación de la Edad Hyboria, pero se pueden usar para cualquiera de espada y brujería. De hecho, como podéis ver abajo hemos creado la carta de un Draugr, un zombie guerrero que habita en túmulos perdidos sacado del juego Skyrim.

Son prototipos y por supuesto no son definitivos, pero por ahora es lo que tenemos en mente. 

Conforme se vayan desarrollando las iremos publicando para su uso, si estáis interesados. 

El diseño es de Fada Joe, de Orgullo Freak. 

Un bicho peligroso que habita sobre todo en ciénagas y pantanos. Un bicho grande, con mucha vida, fuerza y una poderosa piel que le hace ser duro de pelar. Si combate en su zona se le puede añadir un DADO FAVORABLE a sus acciones.

Muy propio de la Edad Hyboria, especialmente en las zonas del sur. Buenos guerreros, saben cómo usar su terreno. Uno no sería un problema para un grupo bien armado, pero en grupo pueden ser peligrosos. 

En ciudades abandonadas y túmulos perdidos es habitual encontrarse con estas peligrosas criaturas, especialmente resistentes. Además físicamente son poderosos, por lo que su resistencia natural podría ser un problema. 

Poderoso físicamente, el gran simio es una criatura que puede alcanzar los cuatro metros. Además de su potencia física, su aspecto puede hacer dudar a los aventureros más atrevidos. 

Quizás no sean los seres más fuertes de la Edad Hyboria, pero su infecto mordisco puede causar problemas a sus víctimas. En grandes grupos pueden ser letales.

miércoles, 15 de julio de 2015

Cartas de encuentro

Desde Vetustos del Rol estamos trabajando para crear un mazo de cartas de encuentros, monstruos, trampas y peligros para nuestras partidas.

Aunque en un principio habíamos barajado la posibilidad de adatarlas para un sistema genérico, finalmente (por ahora) vamos a usar el de TYD-6, que si no lo sabéis es un sistema del juego de rol español Tierras Yegimales, muy sencillo y adaptable a ambientaciones de fantasía pero, sobre todo, espada y brujería.

Hemos ido probando varias ideas, con los comentarios y recomendaciones de los amigos de la comunidad de Google+ que os mostramos.

Es una plantilla del juego HearthStone, y queda bonita, pero no dejaba de ser una copia


Esta última ha gustado bastante por su sencillez.

Los iconos los hemos tomado de la web Game Incons y la ilustración de Nordheimer. 

Al final tuvo que surgir el gran Fada Joe, de la comunidad de Google+, para ofrecernos una propuesta que nos ha gustado bastante, y creo que por ahora es la definitiva.


De todos modos aún nos queda muchas vueltas que dar, pero por ahora creo que nos decantamos por esta carta porque mezcla la estadísticas del monstruo con un mínimo párrafo de encuentro. 

Cuando tengamos un buen mazo lo compartiremos por si estáis interesados. 

sábado, 20 de junio de 2015

Aventura gratuita de Fragmentos

¡Ey! Saludos muchachada rolera. Hoy 20 de junio, por obra y gracia de yanquilandia desde 2007, se celebra el Free RPG Day, juegos de rol gratuitos y con librerías, editoriales y demás tirando la casa por la ventana para traer nuevos adeptos al mundillo y mantener contentos a los presentes.

Desde Vetustos del Rol no vamos a ser menos, y en colaboración con el excelente blog amigo Frikis y Mazmorras lanzamos esta aventura para el sistema Fragmentos de Nosolorol que esperamos que sea de vuestro agrado.

Gracias a Miguel Ángel (Cable) por su ayuda y maquetación, verdadero artífice de que esta aventura tenga forma y un aspecto, el mérito es suyo, impecable.

Esperamos que disfrutéis de la aventura y, por supuesto, nos hagáis llegar vuestras opiniones sobre la misma.

Saludos roleros!



Podéis descargar la aventura aquí.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Una mala noche: jugando a Las Mansiones de la Locura

Joe se encendió un cigarro y se sentó un momento en un mullido sillón de cuero en el que podría caber perfectamente una segunda persona. Aspiró con fuerza el humo, cerró los ojos durante un segundo y palpó para su tranquilidad las 'Gemelas', como a él le gusta llamarlas, bien sujetas en sus respectivas cartucheras en cada uno de sus costados.
"Si lo sé, no vengo", murmuró entre dientes deseando tener en sus manos un buen whisky que le ayudase a pensar.

No sabía cuánto tiempo llevaba en la finca Whale y la verdad es que le importaba bien poco. Se lamentaba por haberse dejado engañar por aquel idiota de Max Bialer. Lo que presentó como una agradable velada para ver una película basada en las peripecias del propio Joe así como las de sus compañeros, se había convertido en una intrigante noche. En donde debía de haber actrices guapas, millonarios aburridos que no saben qué hacer con su dinero, periodistas y buena bebida no había absolutamente nada, sólo silencio.

Aquella mansión era enorme, y aunque Joe había visto cosas raras en los diferentes casos en los que había participado en los últimos meses, ese silencio sobrecogedor no le gustaba en absoluto. Por eso había decidido sentarse un momento para poner en orden sus pensamientos.

Se preguntó por un instante qué diablos estarían haciendo el profesor Walters y Jenny (algún día tendría que invitarla a una copa, lejos de casas tétricas y de gente de aspecto extraño)cuando se sobresaltó por el poderoso retumbar del 'ding-dong' de un reloj lejano.

No sabía de dónde venía el sonido, pero algo en él hizo que se le erizase los pelos de la nunca, o más bien fue una repentina sensación de que le observaban.

Lentamente se puso en pie, e instintivamente se giró. 
Sin reparar en ello dio un paso atrás y observó con ojos muy abiertos cómo parecía surgir de las sombras una figura. Tras imaginar que se acercaba a él un error surgido del mismo infierno, comprobó que se trataba de una persona enfundada, eso sí, en una especie de túnica ritual, de color morado oscuro, con extraños símbolos que la adornaban.

Pero lo que más le asustó, y pocas cosas lo hacían, era esa mirada demente que se adivinaba en la oscuridad de su cara, unos ojos que centelleaban odio y fanatismo a partes iguales.

En ese momento Joe Diamond necesitaba un whisky. Sí, lo ansiaba, un buen trago, pensaba sin poder apartar la mirada de aquella persona. Pero no tenía a mano.

Lo que sí tenía, se dijo mientras comenzaba a sonreír, era a las 'Gemelas'. 

Fotito de la sesión

El pasado viernes jugamos una sesión al juego de tablero Las Mansiones de la Locura. Un juego ambientado en el universo del gran HP Lovecraft, de FFG y editado en España por EDGE, de un fuerte carácter narrativo.
Concretamente jugamos a la expansión La Casa de los Horrores.
Después de varias sesiones, fue la primera vez que los sufridos investigadores pudieron resolver la aventura sin acabar en el sanatorio de Arkham ni en el manicomio, lo que fue motivo de alegría.
Una divertida sesión nocturna en buena compañía y regada con buena cerveza. 

martes, 4 de noviembre de 2014

Tercera sesión Dungeonslayers: la Dama de la Montaña

Desde que entraron en aquella tenebrosa cripta, Alassar no paraba de mirar por encima del hombro, inquieto. Se sentía observado, y estaba completamente seguro de que no se trataba de paranoia. 
Algo, en verdad, los estaba mirando.

Enfrentarse a las monstruosas arañas había sido un juego de niños comparado con lo que les esperaba ahí dentro. Khundo, armado con su nueva y flamante espada, con Illidan cubriéndole las espaldas con su afinada puntería, habían bastado para arrasar a aquellos estúpidos insectos. Satisfecho, el brujo se palpaba su bolsa atada al cinto con aquel aguijón negro y terrible del que, estaba seguro, iba a sacar una buena suma en el mercado negro.

Pero eso si lograban salir de ahí con vida.

Aquella sala le ponía los pelos de punta. No sabía si eran las estatuas de guerreros de mirada muerta que le observaban con ojos opacos, o aquella enorme de ónice que representaba a una mujer de fría belleza pero que se convertía en una amenaza en aquel maldito lugar.

Ensimismado en sus pensamientos se sobresaltó con el brutal ruido que causó la losa de piedra que cubría el sarcófago.
Anulf y Khundo se sacudían las manos satisfechos tras su profanación. Alassar no se había mostrado en un principio de acuerdo con abrirlo, pero eran jóvenes, confiados y los tesoros que les aguardaban bastaban para borrar de un plumazo cualquier rastro de mínima cautela.

El hechicero esperaba ver caras satisfechas en sus compañeros de aventuras, pero desde su posición se sorprendió al ver que incluso el inexpresivo Khundo abría los ojos con cara de terror y daba un paso atrás a la vez que un terrible grito de ira resonaba por toda la estancia, helándole la sangre.

Mientras veía cómo Khundo y Anulf retrodecían blandiendo sus armas, Alassar, bien aferrado el bastón y dispuesto a comenzar a lanzar su conjuro, se interrumpió al oír a su espalda el ruido de la piedra al resquebrajarse. 
Echando mano de poco valor que le quedaba miró atrás para ver cómo empezaban a surgir de las estatuas lo que en algún tiempo pudieron ser guerreros, ahora convertidos en una amalgama de huesos y acero en pleno movimiento y con sus ojos negros fijados en él.

Estupendo, pensó Alassar a la vez que se giraba dispuesto a convertir aquellas criaturas en ceniza. 

El pasado viernes noche llevamos a cabo otra sesión de Dungeonslayers, con nuevos jugadores probando el sistema.
Es cierto que para Roll20 un sistema tipo Dungeon puede ser pesado, ya que unido a los problemas técnicos, las partidas se convierten en una sucesión de tiradas con la interpretación brillando por su ausencia.
Es por eso que quizás para la próxima sesión online que organice apueste por algo más narrativo como Fragmentos, del que estoy en plena lectura. 
Todo es probar. 


domingo, 26 de octubre de 2014

Iniciación al Dungeonslayers

Wilco quemaba las telarañas con aire distraído. No era un experto, pero viendo el tamaño de aquellas hebras, como maromas de barco, prefería no pensar, de momento, qué les aguardaba al fondo de aquella oscura y tenebrosa gruta.

Les había llevado un buen rato decidir qué hacer, si empaquetar el botín y volver por donde habían vuelto para devolverlo y cobrar la recompensa o continuar investigando aquel horrible lugar.

En un principio parecía claro. Illidan y él mismo habían argumentado que ya habían tenido suficiente con aquel duro combate contra ese pequeño ejército de goblins, mientras que Khundo, envalentonado quizás al haberse hecho con aquella preciosa espada, recordaba el carácter aventurero del grupo y que por tanto debían de continuar explorando la caverna. Alassar no entró en el debate y se centró en leer aquellos viejos pergaminos que había encontrado en la cueva del chamán, y Anulf, como siempre, optaba por callar mientras atendía la fea herida que le había hecho perder el conocimiento hace tan sólo un rato.

Mientras recitaba oraciones en su extraño idioma, agarraba su amuleto formado por extrañas plumas y huesos de criaturas desconocidas, y el bárbaro obviamente sabía lo que se hacía, ya que todos comenzaron a sentirse mejor, y Wilco observó con alegre sorpresa que donde antes tenía una costra de sangre y tela, por donde había entrado el virote, a la altura del costado, ahora sólo había una mancha rojiza, sin marca alguna en su piel.

"Quizás podamos echar un vistazo", dijo Wilco haciendo que su voz resonase en el silencio de aquella cueva.
Los demás le observaron, y el feroz enano coreó con un gruñido de satisfacción la invitación del mediano.
No sabían qué les esperaba allá abajo, pero por Nébula que lo iban a descubrir.

¡Volvemos a dar vida al blog! Tras nuestras partidas de la Marca del Este, ahora nos hemos enfrascado a probar Dungeonslayers, un juego de descarga gratuita del alemán Christian Keening con un sistema simple y rápido, un homenaje al rol más clásico.
Por ahora hemos jugado online a través de roll20, conociendo a personas y jugadores en esta nueva aventura.



miércoles, 6 de noviembre de 2013

Una extraña enfermedad (V): El final

"Cirus alzó el escudo justo a tiempo para oír el chirrido de las garras sobre el acero, un ruido largo, interminable, mientras hacía acopio de toda su fuerza para soportar la embestida.

Agarró bien la maza y lanzó un golpe salvaje sobre la criatura, alcanzándola en pleno rostro (si a eso se le podía llamar así). Su chillido de dolor y la sangre negra que le salpicó la cara fue reconfortante: si sangra puede morir, era su lema en este mundo infectado de monstruos.

Había sido un camino muy largo para llegar ahí. Su cuerpo, surcado de heridas, así lo atestiguaba, pero sobre todo la muerte de Dustin, un joven lleno de vida que había dado su último aliento hasta el final, le daba fuerzas para no hincar la rodilla ante el horror que tenía enfrente.

El demonio que había acabado con un mago tan poderoso como Acbar no era tan temible como había sospechado, aunque sin duda era peligroso, sobre todo por llegar desde el plano de la enfermedad, tal como había dicho Eelasom tras estudiar las notas del hechicero. 

Ahí volvía. Tras recuperase del golpe la criatura reanudaba el ataque. Era alta como un humano, con alas de ave pero completamente negras y corruptas. Sus patas, como las de un reptil, tenían las rodillas hacia atrás, y unas largas garras, antinaturalmente largas, rezumaban un líquido viscoso que al caer en la hierba la convertía en un punto marrón, muerto, al instante. Su cara se asemejaba a la de un buitre, pero de un color grisáceo y con una boca llena de colmillos bajo una mirada de ojos rojos y que parecían albergar odio y rabia.

Cirus buscó la iniciativa para sorprender pero fue un error, ya que golpeó en el vacío y el demonio, rápido y letal, le desgarró el costado de arriba a abajo.
Dio un paso atrás y echó un vistazo a la herida, pero no era tan grave como temía. Lo peor llegó después.
Notó como las fuerzas le fallaban, ya que un intenso malestar comenzó a apoderarse de su cuerpo y sentía como si le atravesarán la espina dorsal con un hierro incandescente.


Una foto de la partida

Casi perdió el conocimiento, pero para momentos como ese le había preparado el maestro Domus en el templo de Velex de Robleda, por lo que tras un instante de plena concentración y una plegaria pidiendo fuerzas para combatir el mal, notó como la nube roja que comenzaba a ver ante sus ojos se disipaba, justo a tiempo para apartar con su escudo al demonio, que volvía a acabar con el trabajo que había empezado.

Un momento de desconcierto el de aquella criatura que fue aprovechado por Hyrax, que había sabido esperar su momento para, deslizándose hábilmente en medio del combate, clavar en el estómago del ser su daga y desgarrarlo de abajo arriba, dejando a la criatura convulsionándose en el suelo hasta quedar inerte y convertirse en ceniza.

Hace un par de semanas volvimos a las andadas con nuestra partida. Por fin se acabó el módulo de la 'Extraña Enfermedad', diseñado para una sesión pero que nos ha durado cinco, ya que nos tomamos el rol con calma, explorando cada rincón y charlando entre espadazo y espadazo.

Ahora, nuevamente, tendremos otro 'parón', mínimo, hasta la semana que viene, ya que nuestro amigo Cirus se encuentra en la mayor de las aventuras, su 'luna de miel'.

La próxima aventura será Ig-Nagor, del maestro El Contemplador. Una aventura que al que suscribe le gusta especialmente. 


Portada del excelente módulo